Mujeres: La imagen traidora

Mujeres imagen traidora

En las películas, la televisión, las revistas, los CD-ROM, las imágenes que se exhiben de las mujeres latinas son muy pocas. En consecuencia, a menudo terminamos inundadas de imágenes de mujeres que son muy diferentes de nosotras.

Las imágenes que vemos son de color más claro y son más altas y pesan menos que la mayoría de las latinas. Y lo más importante, estas imágenes no son de mujeres que llevan vidas reales, sino de mujeres que tratan de vender un producto o una idea. Así que, ¿cómo es que decidiremos la forma en que queremos vernos?

Necesitamos formar una imagen de nuestro cuerpo que corresponda a la realidad. Y sin embargo el problema está en que a menudo formamos imágenes que no corresponden con nuestros cuerpos.

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Para ayudarnos a lograr la figura ideal de la cultura norteamericana, han surgido industrias enteras para "ayudar" a millones de mujeres a gastar billones de dólares en alimentos dietéticos, programas para bajar de peso, suplementos alimenticios y programas para ganar peso. Compramos libros porque sus títulos nos llaman anunciando que podremos perder en 30 días lo que nos llevó 10 lentos años acumular. Así que probamos lo primero que vemos y tratamos de comer menos.

El efecto, sin embargo, de los mensajes del "nunca demasiado delgada" y de "el peso ideal" ha sido el de mujeres jóvenes que empiezan a ponerse a dieta en la escuela primaria, mujeres adultas que se obsesionan por cada onza que pesan de más, mujeres que cubren sus cuerpos con varias capas de ropa extra grande para ocultar lo delgadas que son y mujeres cuya autoestima está debilitada por no llegar al ideal.

Es irónico que en los Estados Unidos los mensajes de "nunca demasiado delgada" que se dirigen a las mujeres no hayan resultado en una verdadera pérdida de peso. De hecho, las estadísticas de las mujeres no hispanas en los Estados Unidos muestran una tendencia a ganar peso. Este aumento de peso puede deberse al menos en parte al segundo mensaje que se dirige a las mujeres: que es bueno comer y que la comida es mejor cuando está al alcance, es fácil de obtener y se puede conseguir en abundancia.

Los Estados Unidos son la cuna de los restaurantes de comidas rápidas, abiertos las veinticuatro horas del día, y de las tres comidas bien servidas al día. Se nos inculca que debemos comer siempre que tengamos ganas y que lo hagamos a un ritmo que casi es garantía de indigestión. A la vez que recibimos el mensaje de "delgada, delgada, delgada", también recibimos el mensaje de "come, come, come" y pronto y rápido. Y sin embargo, cuando eres muy delgada se te acusa de tener un problema para comer cuando en verdad tú seguramente estás esforzándote por ganar peso. ¿Cómo reconciliar estos contradictorios mensajes?

El primer paso es comprendernos mejor. Algunas de nosotras tendremos que aceptar aquellos obstáculos que no podamos superar: siempre tendremos piernas cortas o siempre seremos demasiado altas como para ser consideradas "petite".

Y bien, ya que sabemos que no es saludable pesar demasiado, las demás debemos perder peso y tendremos que hacerlo. Lo importante es reconocer lo que está bien para ti y cuánto cambio es apropiado para ti. A menudo, el peso se convierte en otra presión externa que nos impide ser la mujer que verdaderamente somos. No tiene sentido tratar de ser alguien que no somos.

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No improvisar con el cuerpo humano

No improvisar cuerpo humano
¿Se pondría usted sin ser plomero a cambiar las cañerías de su casa para tratar de arreglar una filtración de agua? Seguramente que no. ¿Por qué entonces algunas personas sin ser médicos se ponen a ensayar tratamientos tomando medicinas no recetadas por un doctor, cuando las consecuencias pueden ser muchos más graves?

Todo parece indicar que hemos degenerado en una "sociedad química", que estamos "medicamentalizados" y acudimos a "respuestas farmacológicas" con demasiada facilidad. Pero lo peor de todo es que muchos lo hacen por cuenta propia.

Un experto hizo notar que ningún remedio es inocuo, que es riesgoso tomarlo sin el asesoramiento médico, que tiene contraindicaciones y efectos secundarios y que puede producir problemas colaterales. Otro especialista coincidió al afirmar que cualquier medicamento -incluso el que parece más inofensivo- puede producir efectos adversos graves, porque todo lo que es activo farmacológicamente es extraño al organismo.

Según los especialistas, las consecuencias de autorecetarse pueden ser severas: enmascaramiento de la enfermedad, efectos adversos, prolongación o agravamiento de la enfermedad, propensión o resistencia a los medicamentos empleados y fomento de la drogadependencia.

En algunos casos, una simple aspirina o una tableta antigripal podrían causar la muerte de una persona; y que la práctica de auto recetarse es muy común en algunos países. La verdad es que el problema de tomar, untarse o inyectarse medicinas por cuenta propia es cada vez más común en todas partes.

¿Y cuál es la causa de este problema? La auto medicación se incrementó desde que el Estado comenzó a desentenderse y el medicamento se convirtió en un bien de consumo y no en un bien social.

La dificultad de bastos sectores de población en América Latina para obtener un debido servicio médico y la gran disponibilidad de medicamentos que existe hoy en día suelen ser una combinación fatal. Valdría la pena que al tiempo que los gobiernos tratan de mejorar los servicios de salud, se llevaran a cabo campañas para contrarrestar el problema de la auto medicación. Preferible improvisar con las cañerías de la casa que con el precioso y complicado cuerpo humano.

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Barreras en la prevención del cáncer entre los hispanos

prevención del cancer
Los hispanos en Estados Unidos ocupan el último lugar en casos diagnosticados de cáncer, según las estadísticas más recientes de la Sociedad Americana del Cáncer. Esta podría ser una buena noticia, si no fuera porque la ecuación se invierte al analizar los índices de mortalidad. En esta categoría los hispanos ocupan el tercer lugar, precedidos por los anglosajones y los afroamericanos.

La respuesta a este dilema, de acuerdo a los expertos, está en la prevención.

"Generalmente, a los hispanos se les detecta el cáncer cuando ya está muy avanzado y se ha extendido a otras partes del cuerpo. En estos casos los tratamientos son prácticamente infructuosos", comenta un experto.

La personalidad juega un papel muy importante en el mantenimiento de la salud, según la epidemióloga. "Hay personas que tienen la tendencia a cuidar su salud y visitar al médico regularmente para hacerse los controles. Otros se despreocupan. Los estilos de vida también influyen en la toma de decisiones correctas para prevenir enfermedades como el cáncer".

La falta de síntomas muy evidentes muchas veces dificulta el diagnóstico temprano. "Me duele aquí un día. Mañana no me duele y me olvido del problema. Pasan los meses y cuando el tumor ha crecido lo suficiente y el dolor es insportable entonces acudo al médico".

La vulnerabilidad de la comunidad hispana le interesa cada vez más a organismos como la Sociedad Americana del Cáncer, consciente de su incidencia en la población nacional. "Lo más importante que podemos hacer por los hispanos es un trabajo de educación y superación de las barreras culturales con respecto a los exámenes y diagnósticos tempranos, principalmente entre las mujeres, pero también entre los hombres, en lo que hace al cáncer de próstata", afirma el experto.

Los hispanos han mostrado una renuencia a ser examinados, explica. Un ejemplo concreto es el caso del control cervical, mediante papanicolao, en las mujeres. Ellas argumentan que la idea de ser examinadas por alguien del sexo opuesto es vergonzoso. También hay residuos de desconfianza hacia los médicos anglosajones, especialmente en las comunidades de la frontera con México.

El tema obviamente le preocupa a las autoridades del cáncer en Estados Unidos. "Debemos continuar venciendo esas resistencias porque todos merecen iguales oportunidades de prevención, diagnóstico temprano y buen tratamiento", asegura.

Los especialistas definen dos tipos de actitudes en las personas diagnosticadas con cáncer, que afectan sus posibilidades de cura. La actitud autónoma, de la persona que toma la iniciativa y se informa todo lo que puede sobre la enfermedad, para exigirle al equipo médico que pruebe todas las alternativas. Esta persona está dispuesta a tomar las decisiones importantes sobre su vida. Se arriesga a probar tratamientos novedosos, lucha, se resiste.

Al mismo tiempo, existe el paciente sumiso, resignado, que se pone en manos del facultativo y sigue al pie de la letra sus recomendaciones. No cuestiona nada. En el fondo, le teme al médico y se niega a sí mismo la posibilidad de buscar alternativas. Muchos hispanos muestran esta última tendencia, fruto de años de paternalismo médico.

Las personas no deben temer hacer preguntas francas a su médico. Es necesario que les pidan explicaciones sencillas sobre lo que les espera. La reunión de la mayor cantidad de información posible sobre el caso es muy importante. Por eso es bueno consultar una segunda opinión. No tomar la palabra del médico de cabecera como infalible.

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Medicamentos mejoran supervivencia tras males cardíacos

Medicamentos mejoran supervivencia
El suministro de ciertos medicamentos contra el colesterol a pacientes afectados por males cardíacos mejora pronunciadamente sus probabilidades de supervivencia, de acuerdo a un estudio reciente.

El estudio, elaborado por investigadores suecos, resalta los beneficios del uso inmediato de statins. En el estudio a 19.599 pacientes, aquellos que recibieron las statins antes de que fueran dados de alta del hospital tenían 25% menos de probabilidades de morir en un año que los pacientes que no la recibieron.

Las statins, que se venden en Estados Unidos con el nombre de Pravachol y Lipitor, son un tipo de medicamento que reduce los niveles de colesterol en la sangre, lo cual puede crear acumulación de placa en las paredes de las arterias. Las statins también pueden reducir la inflamación que produce la placa. Los ataques cardíacos ocurren cuando piezas de placa se desprenden y obstruyen una arteria.

Estudios anteriores han demostrado que las statins casi nunca se recetan y que los médicos esperan uno o dos meses antes de prescribirlas, debido a que los ataques pueden causar índices incorrectos de colesterol.

Los autores suecos dicen que su hallazgo sugiere que las statins pueden ser especialmente beneficiosas cuando se usan justo después de un ataque porque es entonces cuando aumenta la posibilidad de que la placa se desprenda.

Las statins tienen efectos positivos aún cuando los pacientes la toman a los tres meses de sufrir el ataque cardíaco, pero se puede prevenir la muerte de muchos pacientes durante los tres primeros meses.

El estudio se suma a un creciente número de evidencias de que la statin ayuda a estabilizar las enfermedades cardíacas y evita futuras complicaciones y muertes.

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